
"La Naval. Cantera de titanes"
miércoles, 7 de octubre de 2026 → 7 nov 2026
Itsasmuseum Bilbao - Museo Marítimo Vasco
Bilbao, Bizkaia
La Naval. Cantera de titanes es una exposición que recupera una de las etapas más relevantes de la historia industrial de Bizkaia a través de los barcos, los avances tecnológicos, los oficios y las personas que dieron forma al astillero de Sestao. Una gran línea del tiempo contextualiza los antecedentes y permite comprender la evolución histórica del astillero, mientras que el núcleo de la exposición se centra en las décadas comprendidas entre los años sesenta y el final de su actividad. La muestra refleja la capacidad de adaptación de La Naval en un contexto internacional cada vez más competitivo, desde la construcción de grandes petroleros y buques mercantes hasta el desarrollo de buques lanzadera, metaneros, dragas de grandes dimensiones, ferris de nueva generación, buques cableros y otras construcciones de alta complejidad tecnológica. El recorrido comienza con una serie de imágenes aéreas que permiten comprender la escala del gran complejo industrial de Sestao, formado por gradas, diques, muelles de armamento, talleres y oficinas. En este entramado, la Oficina Técnica constituía uno de los principales núcleos de conocimiento. Allí, los equipos de ingeniería, delineación y diseño convertían las necesidades de cada armador en miles de planos, cálculos y especificaciones técnicas. Era el lugar donde las ideas comenzaban a convertirse en barcos. Sin embargo, La Naval. Cantera de titanes no es solo una exposición sobre barcos. Es, sobre todo, un homenaje a las personas que los hicieron posibles. Cada buque era el resultado del trabajo coordinado de profesionales de muy diversos oficios y especialidades, al que se sumaba la participación de numerosas empresas auxiliares. En sus momentos de mayor actividad, La Naval llegó a emplear directamente a más de 4.000 personas, a las que se sumaban muchas otras vinculadas a empresas auxiliares, talleres y contratas. La vida del astillero marcaba el ritmo cotidiano de Sestao, Barakaldo y buena parte de la Margen Izquierda. El aprendizaje de los oficios, la transmisión del conocimiento entre generaciones, el compañerismo y el orgullo por el trabajo bien hecho acabaron conformando una identidad y una cultura propias. De ahí nace una de las ideas centrales de la exposición: cada barco era una obra colectiva, fruto de la suma de conocimiento, precisión, organización y experiencia de miles de personas. Uno de los grandes hitos de cada construcción era la botadura, un acontecimiento público y festivo que reunía a la plantilla, sus familias y numerosas personas del entorno del astillero, convirtiendo un momento técnico decisivo en una experiencia colectiva.