
"CORDERO, MITAD GATO, CASI PERRO", exposición de Abigail Lazkoz
mercredi 21 octobre 2026 → 1 janv. 2027
AZ Azkuna Zentroa
Bilbao, Bizkaia
Gratis
Articulado entre la retrospectiva y la nueva producción, el proyecto incluye obra expandida, creada a partir de revisitar y reorganizar trabajos preexistentes combinándolos con otros nuevos o inéditos. En coproducción con el DA2 Domus Artium 2002, la muestra reformula y expande el proyecto iniciado en 2025 en Salamanca con Tengo un animal singular. En su primer despliegue, la muestra recogía en su título las primeras palabras de Una cruza, relato corto que Franz Kafka escribió en 1917. En el cuento, el animal singular es descrito como un ser fantástico, mitad cordero mitad gato. De la misma manera, Lazkoz convertía el concepto de hibridación o mezcla en hilo conductor de las síntesis estéticas que ocupaban las salas del DA2. De hecho, la mezcla de opuestos que caracteriza a “la cruza” servía como referencia interpretativa de la práctica de la artista donde los opuestos, la ambivalencia y la tensión operativa entre lo pequeño y lo grande, lo bidimensional y lo tridimensional, lo abigarrado y lo vacío son rasgos reconocibles. Las síntesis propuestas rechazaban la definición estática de las obras presentadas, subrayando su carácter expandido para dinamizarlas. Así, la exposición se presentaba como un ejercicio de extrañamiento de lo propio, que Lazkoz aplicaba al propio concepto de trayectoria, invitando al público a experimentar el proceso artístico como práctica situada pero también reconfigurable. En la exposición de Azkuna Zentroa – Alhóndiga Bilbao, Lazkoz propone avanzar en el relato del cordero mitad gato para encontrarnos con una deriva inesperada. Kafka va tejiendo la narración en torno a la identidad binaria como metáfora para hacer saltar por los aires, en el momento en que la unión de los polos opuestos empieza a ser asumible, cualquier expectativa reconciliatoria. Casi a vuelapluma, el narrador nos cuenta que “la cruza”, ese híbrido monstruoso, desea además ser un perro. Después de G.W.F. Hegel, pero antes que Theodor Adorno, Kafka clausura toda posibilidad de restitución sintética para lo escindido, redefiniéndolo desde el arte no como naturaleza o destino sino como vocación. De la misma manera, Abigail Lazkoz plantea un ejercicio de acercamiento a la otredad en su propia práctica, no con la intención de presentarla como un todo amalgamado y fluido, sino para reivindicar el valor de su naturaleza compleja en la aceptación, como en el relato de Kafka, de la pereza y tierna perplejidad que causa ser “cruza”.